Si sos emprendedor, te habrás dado cuenta que vivimos en un contexto en donde la copia es lo más común (ya tocaremos este tema en una próxima nota) y la competencia es cada vez más intensa. El acceso a internet y las redes sociales han democratizado la exhibición de productos permitiendo el ingreso de muchos más jugadores en el mercado. Ahora bien, cuál es la solución para esto? Si si, diferenciarse!

Qué fácil decirlo pero que difícil hacerlo, no? El primer paso es reconocer cuál es tu propuesta de valor. En este punto, creo que hay básicamente dos alternativas posibles:

1.”Tuve una idea genial”: Tenés un producto / servicio totalmente innovador que cubre una necesidad que no estaba cubierta o la cubre de una manera mucho más eficiente para el consumidor (prácticamente no tenés competencia).

2.”Quiero ser emprendedor”: Tenés un producto copadísimo pero que la realidad es que hay otras personas haciéndolo, igual o muy parecido. Y aquí ingresan el 90% de los productos que se ofrecen en general. No te sientas mal, la gran mayoría de las marcas masivas están en tu mismo lugar desde la óptica del producto!

A pesar de esta división de grupos, ambos necesitan algo en común: DIFUSIÓN. Si no se difunde tu empresa, emprendimiento, producto o servicio, no tenés la posibilidad de que te conozcan, de que quieran saber qué / quién sos, qué ofreces, y menos de vender. Ahora bien, difundir no es solamente publicar en Redes Sociales una foto linda todos los días con 1591 hashtags o invertir en publicidad paga en todas las publicaciones que haga porque “me dan más likes” (en una próxima nota hablaremos de la publicidad paga y la compra de seguidores). Difundir INTELIGENTEMENTE implica DIFERENCIARSE.

Entonces, si reconoces que tu producto se encuentra dentro de la categoría “Tuve una idea genial”, en primer lugar: FELICITACIONES! No es nada fácil tener una idea y realmente poder llevarla a cabo. Tenés una gran primer tarea hecha que es saber cuál es tu propuesta de valor pero, de todos modos, necesitas difundirla para venderla y saber cuál es tu publico objetivo y en qué medios de difusión encontrarlos.

Si reconoces que te encontrás en la categoría “Quiero ser emprendedor”, seguramente tu producto tenga alguna característica a resaltar o, en su defecto, podes encontrar un insight en tu público objetivo que sirva de herramienta de DIFUSIÓN. Un insight es, básicamente, entender por qué una persona te compraría más allá de tu producto en sí. Por ejemplo: “Voy a Starbucks porque soy freelance y me siento cómoda para trabajar. Aparte puedo variar el gusto de café que pido cada día, puedo pedir un vaso grande sin que se enfríe y la gente que me rodea suele estar en la misma situación que yo”. Ahí vemos que lo que tenemos que difundir, aparte del producto base y promociones, es el ambiente, el packaging… lo que rodea al producto.

Una vez que encontraste tu diferenciación, tu propuesta de valor, tu insight, es importante que la difusión también se diferencie. La publicidad tradicional se basaba en la interrupción como método. En la actualidad, los consumidores eligen qué contenido ver y estas a un click de que no quieran verte más. Por esa razón, es necesario que el contenido sea VARIADO, INTERESANTE y VISUALMENTE INTEGRADO a tu marca para poder ser PREGNANTE en el poco tiempo que dispones de atención. CONCEPTO (ideas y valores a comunicar que se relacionan con tu marca) y CREATIVIDAD (diseño, tono del mensaje, tipo de contenido) juegan en conjunto para que te diferencies, puedas acercar a tu público a tu producto y, como consecuencia, tengas más posibilidades de concretar ventas creciendo con pasos firmes.

Mg. Johanna Ravazenghi para 1000 JOTAS.